Morfología eritrocitaria

Los eritrocitos o hematíes normales tienen forma de disco bicóncavo que en una extensión aparecen como círculos con una zona clara central y una corona periférica más oscura. Su tamaño es de 7 mm.

 

Su color con la tinción habitual es rosado grisáceo. En la especie humana no poseen núcleo, pues los eritroblastos maduros lo expulsan antes de salir al torrente circulatorio.

 

En casos de anemia intensa la medula ósea intenta compensarla mediante el envío a la sangre de eritroblastos maduros que aún no han expulsado el núcleo. En estos casos se observarán en la extensión los eritroblastos y si su número es elevado deberá corregirse la cifra de leucocitos obtenida con el autoanalizador, puesto que estos aparatos cuentan todas las células nucleadas como leucocitos y por ello nos darán una cifra de leucocitos falsamente aumentada.

Las alteraciones más frecuentes de la morfología eritrocitaria son la anisocitosis (hematíes de distintos tamaños) y la poiquilocitosis (diferentes formas). La presencia de hematíes pequeños (microcitosis) con hipocromía (la zona clara central es mayor de lo habitual, y la corona periférica es muy fina) es característica de la anemia ferropénica.

 

En casos extremos se observan, además, abundantes hematíes en forma de elipse (eliptocitos). La observación de hematíes en forma de lágrima o pera (dacriocitos) junto a anisocitosis y poiquilocitosis es característica de la fibrosis medular.

 

En casos de hemólisis intravascular los hematíes se fragmentan, para dar lugar a corpúsculos pequeños en forma de casco y otros fragmentos de formas variadas, conocidos como esquistocitos.

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