cirrosis hepatica

 

La morbimortalidad de las intervenciones abdominales en pacientes con cirrosis avanzada es elevada. La estratificación del riesgo quirúrgico puede estimarse mediante la puntuación de MELD o Child-Pugh, aunque la primera podría ser más precisa.

 

La intervención electiva estaría contraindicada en cirróticos con Child-Pugh C o MELD superior a 14.   Por el contrario, una puntuación MELD inferior a 8  o determinados tipos de intervención (herniorrafia, colecistectomía laparoscópica) implica un riesgo relativamente bajo de mortalidad.

El sujeto con cirrosis debe llegar a la operación en las mejores condiciones posibles, lo cual implica optimizar la terapia preoperatoria.

 

En este sentido se debe mejorar el estado nutricional, efectuar una paracentesis evacuadora si hay ascitis, tratar una eventual encefalopatía hepática, realizar un ecocardiograma para descartar una miocardiopatía asociada y medir los gases arteriales por la posibilidad de que

exista un síndrome hepatopulmonar.

 

Es particularmente relevante corregir las alteraciones de la coagulación.

Se recomienda administrar 10 mg de vitamina K intramuscular antes de la operación si el INR está elevado. Muchos pacientes necesitarán plasma fresco congelado inmediatamente antes y durante la intervención y, ocasionalmente, transfusión de plaquetas si los recuentos son inferiores a 50 × 109/L. El isoflurano es el anestésico volátil de elección; deben evitarse fármacos simpaticomiméticos o con metabolismo hepático.

 

Aunque el paciente se recupere bien, permanecerá durante la primera noche después de la intervención en una unidad de vigilancia intensiva.

 

Dos complicaciones postoperatorias específicas son la fuga de ascitis a través de la cicatriz de laparotomía y la ictericia por disfunción hepatocelular.

En consumidores de alcohol se recomendará abstinencia al menos 1 mes antes de una intervención programada.

 

Además, se debe considerar la administración de tiamina (100 mg/d p.o. o i.v.) en el período postoperatorio inmediato para prevenir el síndrome de Wernicke-Korsakoff.

 

Los síntomas de abstinencia alcohólica se tratan con benzodiazepinas o clometiazol.